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24 augustus VaYa vErGÜeNzA,Un RoBO Mu dEsCaRaO dE DiOs,nO pIeRdO lA IlUSiOn X sTe EkIpOEl Deportivo no fue capaz ayer de sobreponerse ayer a sus propios errores pero sobre todo a los del colegiado ruso Nikolai Ivanov para superar al Olympique de Marsella y conseguir una plaza para la UEFA que se había ganado a pulso durante todo el verano. Porque los segundos y fatídicos 45 minutos disputados ayer en el Vélodrome todo se fue al traste gracias a un protagonismo estelar de un árbitro que desde ayer tiene barra libre en Marsella. Dos expulsiones contra el Depor, un gol ilegal que subió al marcador (2-1) y la persimividad con el juego violento de los franceses fueron demasiado lastre para sacar la final de la Intertoto adelante. Ivanov comenzó su recital cuando apenas se habían disputado diez minutos de juego.El francés Ribery se encaró con Capdevila intentando provocarlo y Duscher llegó para apaciguar al acelerado extremo. El pivote lo sujetó, sin pretender agredirlo en ningún momento, mientras se formaba una pequeña tangana en la zona. Incomprensiblemente, el colegiado zanjó esta situación con doble tarjeta roja ante la estupefacción del internacional argentino. Y a partir de aquí, comenzaron unas brusquedades “caseras” que no cesaron. Munitis fue de los más perjudicados porque al enésimo hachazo le hicieron sangre. Tuvo que jugar los últimos minutos cojo con once puntos de sutura en el gemelo. Antes, De Guzmán había tenido que abandonar momentáneamente el terreno de juego por una entrada que, como la anterior, era merecedora de expulsión. En ambos casos sólo se señaló falta. Pese a todo, el Depor se fue al descanso con 1-1 que dejaba el pase encarrilado. Pero Ivanov aún se superó a sí mismo en la segunda parte. Prosiguió permitiendo el juego brusco francés y aplicando un doble rasero para mostrar amarillas. El 2-1 del Olympique (minuto 65) fue un invento del trencilla, que no decretó una clara falta de Meité, que saltó sobre Romero para rematar a gol de cabeza apoyándose con ambas manos en los hombros del jerezano. Pero lo más bochornoso para la profesión arbitral estaba aún por llegar. Y es que el árbitro expulsó a Capdevila , el número 15, por una que cometió Acuña, el número 16. Ante el asombro del lateral catalán, Ivanov le mostró la segunda tarjeta amarilla y el camino de los vestuarios. Un minuto después el Marsella marcaba el 3-1 y los últimos dos a partir del minuto 88 cuando el depor jugaba con dos menos y Munitis cojo. Por su graves errores, el gran merecedor ayer de la tarjeta roja fue Ivanov. INCIDENTES FUERA DEL CAMPO Los incidentes con el Olympique no acabaron en el terreno de juego. Al finalizar el encuentro, cuando los equipos médicos de ambas plantillas coincidieron en el recinto antidopaje, se reprodujo lo que pasó en el campo. Un médico del Olympique mostró la misma actitud que exhibieron durante el partido los jugadores franceses. Se dirigió a los médicos de la plantilla deportivista riéndose de manera socarrona, lo que acarreó una acalorada discusión. SINVERGÜENZA Luis Soto/ Periodista Decía muy bien Manolo Castelo en una entrevista reciente que los árbitro podían fallar, como seres humanos que son, pero lo que no admitía era los comportamientos sibilinos y malintencionados de algunos de ellos. El ejemplo lo tuvimos en el partido de Marsella. Sabíamos que era la afición del Rey de Francia, pero tampoco es que impusiera de tal manera como para no ver o fingir no ver ciertas cosas. Las faltas continuas a Munitis son una muestra. Tengo entendido que si le pitas más o menos cinco faltas al mismo tipo se puede considerar reiteración. Ivanov no debe tener ese concepto nada claro. Muchos dirán:”bueno es un partido de fútbol, no hay que ponerse así “. Pues sí, hay que ponerse así. Más allá del componente emocional, que es importantísimo, los partidos de fútbol dan de comer a muchas personas. Si son adulterados por hombres que no son capaces de ejercer su profesión con plena eficacia, pierden toda su legitimidad, como espectáculo y como negocio. El Olympique Marsella- Deportivo de ayer fue un caso de incompetencia extrema, de carencia de valor, de ética profesional, de saber hacer y saber llevar los hábitos que hacen al monje. Indignación viene de indigno y los deportivistas nos indignamos por el arbitraje indigno de una persona indigna de pertenecer al gremio de los árbitros, por muy desprestigiado que éste ya se encuentre. De esta forma tan mezquina y estúpida se ha despojado al Deportivo de su séptimo año consecutivo competiciones europeas. Ahora que los aficionados ya estábamos animados con una UEFA bastante decente-más aún con los equipos que han caído en la previa de la Champions como Mónaco y Panathinaikos-, se nos arrebata la ilusión por el libre albedrío ( arbitrío creo que también se llama, por algo será) de un individuo que debería ser apartado inmediatamente de cualquier tipo de competición internacional y limitarse a arbitrar modestos o a dedicarse a arbitrar cualquier otra profesión, que hay muchas. Yo también arbitré una vez un partido y vi que era muy difícil. Por eso no soy árbitro. Ivanov debería seguir la misma lógica.
Ayer se confirmó la cesión del portugués al Valencia, donde jugará cedido este año, pero la situación cambia poco, pues el Dépor seguiría teniendo los derechos federativos del jugador, ejecutables a partir de la próxima campaña. Pese a todo, el entrenador del Newcastle, Graeme Souness, decía ayer lo siguiente: «el club ha hecho una oferta final fantástica por Luque, pero ha sido rechazada, y, por tanto, todo indica que la negociación podría haberse acabado». Pero llama la atención que, pese al pesimismo de todas las partes negociadoras, ninguna haya dado por cerrado el acuerdo. El traspaso es viable. Por otra parte, problemas administrativos complican el fichaje por parte del Deportivo de Javi Fuego (mediocentro) y Manu (portero), del Sporting. Tienen 21 y 19 años respectivamente y parecen destinados a jugar en el filial o a irse cedidos. En la operación entrarían Muñoz (traspasado) y Munúa (cedido), pero el portero no quiere irse. Un descalabro como el que ayer padeció el Dépor no se explica desde una única dirección. Pero dentro de las muchas y abiertas circunstancias que dejaron al equipo coruñés fuera de la UEFA destacó por encima de todas la que lució nombre y apellido ruso. Nikolai Ivanov se llamaba el colegiado. Y con sus decisiones ayudó de forma decisiva al Olympique. Tres jugadas marcaron el encuentro. Dos fueron expulsiones. La otra el gol que abrió el partido y la ilusión gala. Todas estuvieron escoltadas por la polémica. Duscher y Ribery vieron el vestuario a la vez. Fue en una de esas tánganas multitudinarias en las que ahora suele sumergirse el Dépor de Caparrós. El mediocentro argentino entró a separar una discusión. A partir de ahí empezó el desmadre. Lo pagaron dos jugadores concretos donde quizá se debió haber buscado algunas amarillas y la imposición de la calma. Que ya nunca llegaría. Es el actual Dépor un conjunto de lucha. Ayer, vestido de cruzado, dejó imágenes de monje guerrero. Pero esa medicina, esa tendencia a enturbiar los partidos a veces resulta cara. Sobre todo cuando el árbitro te escoge como víctima. Se vio claro en el segundo tanto, que resultó clave. Meité se encaramó a Romero y el ruso no dijo nada. Como nada pitaba en las continuas faltas a Pedro Munitis. El cántabro terminó el partido con once puntos de sutura y su presencia en Mallorca es más que dudosa. En ese partido tendrá que empezar a olvidarse el Dépor del mazazo de ayer. Ahí no verán a Ivanov, ese que expulsó sin mucho sentido a Capdevila, momento a partir del cual los coruñeses se echaron demasiado atrás. A aguantar. Pero ya no pudo ser. Muy enfadado, Joaquín Caparrós, técnico del Deportivo, descargó su ira sobre la actuación del árbitro Nikolai Ivanov. "Escabechina", fue el término contundente que empleó el entrenador andaluz. Más sereno se manifestó Scaloni, sin olvidar tampoco la discutida actuación del colegiado: "El partido se perdió y el fútbol tienes estas cosas, pero la actuación del árbitro fue realmente... incluso se reía. El fútbol es lindo por esto, pero nos tocó perder". El argentino apreció rarezas durante el partido, la mayoría relacionadas con la actuación arbitral: "Es muy rara la expulsión de Capdevila, Munitis tiene 15 puntos en la rodilla y le dieron golpes por todas partes. Estas cosas nos fueron descentrando, pero lo que decantó el partido fue el segundo gol del Olympique". Joan Capdevila, expulsado ayer en la segunda parte, no se explicaba su sanción. "No se entiende por qué me echó del campo. Parecía que tenía interés en perjudicarnos. Es incomprensible, sobre todo que diera validez al segundo gol", se quejó. Broncas en el banquillo "El segundo gol y la segunda expulsión marcó el resultado, fueron la clave. Nos dio la impresión de que el árbitro se alegraba de que el rival nos marcara goles", añadió. Al final del partido se produjeron broncas intensas en la banda, una de ellas en el banquillo del Deportivo, cuando se acercó allí el técnico del OM. La plantilla del Deportivo transmitió su enfado con el colegiado ruso Nikolai Ivanov al término del encuentro disputado anoche en el estadio Velodrome de Marsella ante el Olympique, tras el que el equipo coruñés quedó apeado de toda competición europea para la presente temporada. «Nosotros fuimos los que nos hicimos notar dentro del campo, pero nos quedamos con nueve por la expulsión de Capdevila», dijo. Capdevila: "Nikolai Ivanov tenía total interés en perjudicarnos" Uno de los protagonistas involuntarios del partido de anoche fue el catalán Joan Capdevila, que fue expulsado. «No me explico que sólo haga una falta en todo el partido y que me expulse. Tenía total interés en perjudicarnos. Dice que desplazo el balón», se quejaba tras el choque. «En los primeros quince minutos, su lateral derecho casi mata a Pedro, en el segundo gol el delantero se sube sobre Romero...», recordaba. «Nos ha perjudicado el segundo gol. Con 1-1 estaba controlado. Pero dio validez al segundo gol. Y la expulsión. Parecía que se alegraba. Y no reconocía que se había equivocado», dijo. Pese a disponer de una renta de 2-0, el equipo de Joaquín Caparrós ha caído eliminado tras perder por 5-1 contra el O.M en el Velodrome. Con Duscher y Capdevila expulsados, Munitis "zapateado" y Molina desquiciado, los blanquiazules se vieron impotentes ante el extraño arbitraje que debería ser revisado por la UEFA. Mientras nos desperezábamos desayunando, leíamos que el Newcastle había roto las negociaciones por Luque. "Un tira y afloja", habrá pensado la mayoría. Así que tras unos días de mucho "Caso Luque" y poca "Intertoto", llegó la vuelta de la eliminatoria a la que, sería absurdo negarlo, íbamos confiados. Nadie se esperaba semejante descalabro de un equipo triste en Francia. Pintaba mal el partido de inicio para el Depor. En el minuto 4, ya se adelantaban los marselleses con un tanto de Franck Ribery. No bajó los brazos el cuadro visitante, sino que se fue al ataque. A los diez minutos de encuentro, el actual goleador europeo del Deportivo, Jorge Andrade se hizo con un rechace dentro del área tras un balón colgado. El O.M necesitaba marcar tres goles si quería clasificarse. Se antojaba un tanto complicado, y respiraban aliviados los blanquiazules desplazados a Marsella. Primer acto de Ivanov. Una pequeña "pelea" de Ribery y Duscher termina con los dos futbolistas en las duchas antes de tiempo. Los dos equipos terminaban la primera parte con diez jugadores. ¿Mafia Rusa? En la segunda parte todo salió al revés. En cosa de minutos, Meité y Niang noqueaban al Deportivo que se retorcía en la lona francesa. Estaban a un tanto de la UEFA, y se aplicaban con dureza sobre todo contra Munitis. Ellos se iban " de rositas ", y cada vez que una camiseta blanca se iba al cesped, tarjeta para los deportivistas. Un rasero un tanto extraño el demostrado por el árbitro ruso. Los cambios que introdujo Caparrós, para dar más empaque defensivo al Depor, fueron Romero, Toro Acuña y Héctor, que reemplazaron a Diego Tristán, Scaloni y Rubén respectivamente. El segundo regalo. Ivanov, el buen amigo marsellés, vio como Acuña cometía una falta derribando a un jugador local. Solución: Segunda tarjeta amarilla a Capdevila que pasaba por allí. El Depor, a defenderse con uñas y dientes con 9 jugadores. De risa. La puntilla Entrada salvaje por detrás sobre Munitis, que termina con una pequeña trifulca en la camilla, el jugador siendo atendido en la banda, y el Depor con 8 jugadores en el campo. Triste pero cierto, y se supone que ésto era una final. Volvió el cántabro, renqueante y con la calentura de ver que daba igual cómo le entrasen, no había más tarjetas para los franceses. Que nuestros lectores saquen sus conclusiones: (11) reactiesMeld je aan bij Windows Live ID om een reactie toe te voegen (als je Hotmail, Messenger of Xbox LIVE gebruikt, heb je al een Windows Live ID). Aanmelden Heb je geen Windows Live ID? Maak er nu een aan
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